El edificio abre sus puertas a los ciudadanos como espacio activo de militancia y reflexión.
Se genera una explanada de fuerte identidad que asoma e invita a ingresar para conocer las actividades de su interior.
La caja muraria se abre para volverse permeable al descubrimiento de la misma.
Las carpinterías que anteriormente tenían parapetos ahora se hacen penetrables, y junto a la planta baja flexible permiten al transeúnte participar del espacio de encuentro interior.